
Las esporas de hongos son el origen de todo el ciclo de vida de las setas. Aunque en el cultivo actual es habitual trabajar directamente con micelio ya desarrollado, comprender qué es una espora de hongos, cómo se forma una esporada de hongos y cómo se realiza correctamente la inoculación resulta clave para entender el cultivo desde su base biológica.
Trabajar con esporas de setas permite conocer el proceso completo, desde la reproducción microscópica hasta el desarrollo del micelio, pero también implica asumir una mayor complejidad técnica. En esta guía divulgativa explicamos qué son las esporas, cómo se recolectan, cómo se conservan y qué factores determinan el éxito o el fracaso del cultivo, poniendo especial énfasis en la higiene, la temperatura y el lugar de cultivo, aspectos fundamentales según los especialistas.
Una espora de hongos es una célula reproductiva microscópica cuya función es permitir que el hongo se reproduzca y se disperse en el entorno. Aunque a menudo se comparan con semillas, las esporas funcionan de manera diferente: no contienen reservas de nutrientes, por lo que su supervivencia depende completamente de las condiciones ambientales.
Las esporas de hongo se producen cuando la seta alcanza la madurez y se liberan en enormes cantidades al aire. Cuando una espora cae en un entorno con la humedad, temperatura y nutrientes adecuados, puede germinar y desarrollar hifas, que al crecer y entrelazarse forman el micelio.
Este primer estadio es extremadamente delicado. Las esporas de hongos no tienen mecanismos de defensa frente a bacterias, mohos u otros microorganismos, lo que las convierte en el punto más vulnerable de todo el cultivo.
Las esporas de setas representan el punto de partida genético del hongo. A diferencia del micelio clonado, trabajar con esporas permite obtener variabilidad genética, algo especialmente interesante para cultivadores avanzados o proyectos de selección.
A día de hoy existen esporas que permiten elegir tu propia variedad, lo que abre la puerta a cultivos más personalizados. Sin embargo, este tipo de inoculación es más compleja y menos predecible, por lo que se recomienda únicamente a personas con experiencia previa en cultivo de hongos.
El principal motivo es que, al partir de una espora de hongos, el riesgo de contaminación es mucho mayor que cuando se trabaja con micelio ya desarrollado.

La esporada de hongos es el conjunto de esporas que libera una seta madura. Se obtiene cuando las esporas caen por gravedad desde el sombrero de la seta sobre una superficie limpia, formando un patrón visible que suele reflejar la estructura de las láminas.
Además de su uso en cultivo, la esporada hongos tiene un papel fundamental en micología para la identificación de especies, ya que el color de la esporada es una característica diagnóstica clave.
Recolectar esporadas correctamente permite conservar material genético y trabajar posteriormente con esporas de hongos en procesos de inoculación controlada.
Para obtener una esporada de hongos viable es imprescindible partir de setas sanas, bien desarrolladas y libres de signos visibles de contaminación. El entorno debe ser limpio, estable y sin corrientes de aire.
El proceso consiste en separar el sombrero de la seta, colocarlo con las láminas hacia abajo sobre papel de aluminio o cartulina y cubrirlo durante varias horas. Durante ese tiempo, las esporas de setas se depositan formando la esporada.
Aunque el método es sencillo, cualquier patógeno ambiental puede contaminar las esporas, por lo que la limpieza del espacio y del material es fundamental.
Una vez recolectadas, las esporas de hongos deben conservarse correctamente para mantener su viabilidad. El objetivo es evitar la humedad, la luz directa y los cambios bruscos de temperatura.
Aspectos clave a tener en cuenta:
El papel de aluminio es uno de los soportes más utilizados para conservar esporadas de hongos, ya que protege las esporas del aire y la humedad. Aun así, con el paso del tiempo, la capacidad de germinación disminuye progresivamente.
La inoculación con esporas de hongos consiste en introducirlas en un medio estéril para que germinen y formen micelio. Este es uno de los pasos más críticos del proceso, ya que las esporas todavía no han desarrollado estructuras defensivas.

Existen diferentes métodos de inoculación, siendo los más habituales el uso de agar o grano esterilizado. La inoculación directa en sustrato también es posible, pero es mucho más compleja y conlleva un riesgo elevado de contaminación.
Tal y como indican los expertos, este tipo de técnicas están pensadas para cultivadores experimentados, con conocimientos sólidos en esterilización y control ambiental.
En cualquier proceso relacionado con esporas de hongos, la higiene es el pilar fundamental. No se trata de una recomendación, sino de una condición imprescindible.
Cualquier patógeno externo contaminará el cultivo y lo estropeará, incluso antes de que las esporas tengan tiempo de germinar. Por ello, la limpieza de manos, superficies, herramientas y del propio entorno de trabajo es clave.
Trabajar sin una higiene adecuada es la causa principal de fracaso en cultivos iniciados a partir de esporas hongo.
Además de la higiene, la temperatura y el lugar de cultivo son factores decisivos para llevar el cultivo a buen puerto. Aunque cada especie tiene sus rangos óptimos, las esporas de hongos suelen germinar mejor en temperaturas estables y moderadas.
Los cambios bruscos de temperatura, el exceso de calor o un entorno con alta carga bacteriana favorecen la aparición de contaminaciones. Elegir un espacio limpio, controlado y con buena estabilidad ambiental es tan importante como el propio proceso de inoculación.
| Aspecto | Esporas de hongos | Micelio |
|---|---|---|
| Nivel de dificultad | Alto | Medio |
| Riesgo de contaminación | Elevado | Moderado |
| Variabilidad genética | Alta | Baja |
| Recomendado para | Cultivadores experimentados | Principiantes |
Esta diferencia explica por qué muchos cultivadores empiezan con micelio y pasan a trabajar con esporas setas en fases más avanzadas.
Entre los errores más habituales se encuentran la falta de esterilización, la manipulación en ambientes abiertos o la impaciencia durante la germinación. También es frecuente confundir contaminaciones con micelio joven, lo que lleva a mantener cultivos que ya están comprometidos.
Aprender a identificar estos problemas forma parte del aprendizaje necesario para trabajar con esporas de hongos de forma eficaz.
Antes de trabajar con esporas de hongo, conviene tener muy claros algunos puntos clave:
Estos aspectos determinan si el cultivo avanza correctamente o termina contaminado.
Una espora de hongos es una célula reproductiva microscópica que permite la reproducción y dispersión del hongo.
Si se conservan en un ambiente seco y oscuro, pueden mantenerse viables durante meses, aunque su capacidad de germinación disminuye con el tiempo.
No para principiantes. Es un método más complejo y con mayor riesgo de contaminación.
Porque las esporas de hongos son extremadamente vulnerables y cualquier patógeno externo puede arruinar el cultivo.