
Los boletus son uno de los hongos más abundantes y apreciados por la gastronomía, por su carne blanca y jugosa. Cada año con la llegada del otoño, comienza la temporada de setas, lo que lleva a consumir esta especie y muchas otras como los níscalos o las setas de cardo. Su valor nutricional, es conocido por su alto contenido en proteínas o fibra. No obstante, a la hora de recolectarlos, hay que prestar atención a ciertas características para conocer si se trata de boletus venenosos o comestibles, de lo contrario puede causar una mala experiencia.
Casi todas las especies de boletus son comestibles, por lo que suele ser sencillo ir a buscarlos sin ser un experto. Algunas de las especies más conocidas y apreciadas por sus cualidades gastronómicas son:
Es la variedad es la más conocida y la que más fama ha dado al género. Este destaca por su carne blanca y un sombrero viscoso si el ambiente es húmedo, con un tono pardo tirando a ocre. En este caso, los poros del himenio suelen tener un característico color amarillo o verdoso, cuanto más maduros son. El boletus edulis tiene propiedades beneficiosas para la salud y es uno de los más abundantes en España.

Su sombrero presenta una tonalidad amarronada y rojiza, una peculiaridad que permite diferenciarlo del edulis. En cuanto a su sabor, es algo peculiar, aunque es también muy apreciado por los amantes de la gastronomía. Entre otros lugares se pueden encontrar en Castilla y León, o Andalucía.
Boletus aereus
Junto con los dos anteriores, es uno de los más buscados, si bien se pueden confundir entre ellos. Esta confusión no supondrá un problema, ya que los tres están considerados como excelentes comestibles. En este caso, el sombrero es de un tono más oscuro, incluso llegando a negro, siendo la diferencia principal respecto al B. edulis.
También conocido como boletus de verano porque aparece en esta estación. Cuenta con una cutícula avellanada y uniforme. Su carne es de un tono blanco.
En cuanto al color de los poros de estas variedades, comienza con un matiz blanco o crema cuando son jóvenes para volverse más amarillento cuando crece y verdoso cuando está maduro.Todos aquellos que no tengan dichas tonalidades indican que no son comestibles, siendo una buena forma de reconocerlos.
Existen otros comestibles, aunque menos apreciados al no poseer los aromas a avellana o dulces. Estas variedades aunque se pueden comer, tienen menos sabor. Algunos de ellos son el Boletus regios, el B. spretus o el B.impolitus.
Hay que destacar varios boletus que son tóxicos, por lo que no deben ser consumidos bajo ningún aspecto. Ante cualquier sospecha de este tipo de seta debe ser desechado como alimento. Algunos de los más novedosos son:
Su nombre ya indica lo peligrosa qué es. Por suerte el boletus satanás es rápido de reconocer y no se confunde fácilmente con los comestibles gracias a los colores rojizos de los pies y el blanco sucio en el sombrero. Asimismo, el olor de estas setas es desagradable y al corte el boletus se vuelve ligeramente azulado. En caso de encontrar cualquier marca rosácea en estos hongos, mejor desecharlos, pues ninguno de los comestibles poseen estos tonos.

Este hongo es muy fácil de reconocer , porque presenta un pie amarillo con una retícula roja, que la hace muy característica. Cuando son jóvenes, los poros son amarillos, pero luego se van transformando en tonos rojizos, hasta llegar a un color sanguinolento llamativo. Su cualidad más significativa, es que cuando se corta la carne del sombrero longitudinalmente , este se vuelve azulado.
Para detectar de entre las 1500 especies de hongos el más de un centenar de variedades venenosas, hay que fijarse en varios aspectos que indican que una seta es tóxica:
Los boletus son muy apropiados para diferentes dietas, siendo una de las setas más buscadas, por eso es recomendable tener en cuenta ciertos aspectos que pueden ayudar a reconocer los boletus venenosos de los comestibles.